miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL CAMPESINO


EL CAMPESINO

Los cerdos se arrebataban las mazorcas  en el lodazal. Los aguacates yacían esparcidos en el húmedo suelo. El verde y aromático milperío se mecía alegremente.  El viento abría exageradamente la boca y soplaba y soplaba.  Brotaba la hierba.  Nacían los arroyuelos.   Pero una llama se apagaba, y era la vida de aquel  campesino que un día hallé en medio de su dorado maizal, dando gracias  a Dios, aquella tarde de noviembre. 
El año pasado todavía tuvo comunión con la naturaleza.  Ahora ya no. Ahora, ese campesino toneco estaba  entre la vida  y la muerte, gracias  al maldito vicio del licor. 
Ya las  campanas  de la iglesia anuncian su marcha a la eternidad: tan, tan, tan, taaaaaaaaaaaan.



FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997


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