EL
RETORNO
Su alma, empapada de soledad se
alegró cuando sus ojos bebieron aquellos bosques frescos y aromáticos.
Los bejucos que se trenzaban en
las vigorosas ramas de los árboles, parecían culebras entumecidas. De entre los tupidos guatales, las chorchas
rompieron el silencio.
Hacía mucho tiempo se había
marchado del pueblo, y al fin retornaba.
-La tierra húmeda de los surcos
me llaman-, pensó.
Su cerebro, ebrio de recuerdos, parecía una jaula llena
de pájaros bullangueros.
-Mis papás van a llorar de
alegría cuando me vean.
Las veredas habían desaparecido.
Ahora la ancha carretera le daba la bienvenida.
La montaña verde y titánica
parecía desparramarse. El verde en
todos los matices lo extasiaban. El río rugía, ladraba.
Un chucho flaco salió a su
encuentro. De pronto, se halló frente al rancho que amenazaba con venirse a
pique. Entró en él y solamente halló soledad y recuerdos punzantes.
FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997
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