MI ABUELO
A mi abuelo Juan Mérida
Rodríguez
24 junio de 1997.
En sus arrugas
estaba esculpida la historia de mi pueblo. En sus cabellos, la nieve se
había alojado. Sus pasos eran lentos,
lentos como la agonía de los siglos.
Conmovedores
relatos brotaban de sus labios.
El
sonoro canto de las aves inundaba a San
José El Tablón, retazo poético de San Antonio Huista, donde esperó la
consumación de su existencia.
En su infinita soledad conversaba con Dios y
pronunciaba unas palabras ininteligibles.
Yo lo
observaba detrás de un mangal.
Me
deleitaba con su compañía. Un día me marché. Me volví errante. Recorrí el mundo pregonando mi arte.
En la
lejanía, charlaba con mis recuerdos para
sentirlo cerca, muy cerca. Se han
desgranado los años de la mazorca de la vida, y he retornado. He vuelto. He
renacido. He regresado a casa.
Todo ha
cambiado, menos mi abuelo. Los ranchitos se han convertido en ceniza. Los
caminos estrechos han engordado. Los niños ahora son grandes. Mi abuelo sigue ahí, como una
titánica montaña, como un árbol sonoro
de hormigo, como un nahual, como una fuente de sabiduría y de amor.
FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997
No hay comentarios:
Publicar un comentario