LA VENDEDORA
En el parque
bullicioso de pájaros la conocí, vendiendo tomates. Era domingo, día de
plaza.
De larga cabellera azabache, boca expresiva, labios
seductores, miradas inocentes, senos
erguidos, morena, morena como la marimba toneca. Briznas de poesía invadían su seráfico rostro. Desde la vez primera que la descubrí, el
alba de la esperanza se encendió en mi alma. A partir de ese instante volví otra vez a beber alboradas.
Sus atributos me tenían embobado.
Ofrecía su mercancía y yo la observaba profundamente
extasiado.
-Mano-, me dijo un primo de El Tablón, que recién había llegado-, ella ya tiene
marido.
Al oír esa
amarga verdad, lacerante, hiriente, fruncí el entrecejo del corazón y
todos mis sueños se desmoronaron de nuevo.
-Tiene apenas quince años-, concluyó.
FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997
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