miércoles, 9 de noviembre de 2016

SU RECUERDO

SU RECUERDO

Me escoltaba piadosamente.
Me seguía de cerca y donde me encontraba, se echaba silenciosamente a mis pies.
Tenía un techo donde guarecerse del frío.  Parecía alma en pena, acento de guitarra extraviada en el silencio.



(Y es que no sabía de envidia ni de rencores).

Está tan diáfana en mi memoria porque siempre vivimos con el alma desnuda.
No en vano esa energía misteriosa mantiene encendida la llama de su historia.
(Y es que cuando la evoco en vida, no puedo evitar que las lágrimas salten de mis ojos).

San Antonio Huista cambió, y el recuerdo de ella, como perro fiel, va conmigo a doquiera voy.




FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997



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