LA ESPERA DE
SIGLOS
El temor se apoderó de todos cuando sangrante
y maltrecho salió de la cantina “La Cusha Bendita ”.
-Lo resmuelen a uno esos cabrones-, vociferó.
Una lágrima evidenció su dolor y rabia.
Cuando empezó a largarse y recordó por décima
vez a su desaparecida María Huista, los borrachos consuetudinarios le gritaron
desde la cantina:
-¡Dundo, pendejo! La seguís buscando, como si
no lo supieras…
Así transcurrió su vida.
Las arrugas poblaron sus cabellos y la esperó
por siglos.
FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997
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