EL
LOCO
El croar de las ranas lo asustó,
y lleno de zozobra, continuó la búsqueda. El loro parlanchín, en la jaula de
varitas de milpa, estaba silencioso y seguía cada uno de sus movimientos. De
vez en vez se miraba al espejo y murmuraba: “Cara más desgraciada”.
Buscó entre los arriates de
rosales y nada.
Tomó un descanso. Estaba agotado
de buscar por horas.
Aspiró cuatro bocanadas de aire
fresco y una honda tristeza lo invadió
cuando recordó que no recordaba lo que buscaba.
Y el loro le gritó por décima
vez: “¡Loco, loco!”
FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997
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