miércoles, 9 de noviembre de 2016

LEYENDA DEL EXTRAÑO ANCIANO

LEYENDA  DEL EXTRAÑO ANCIANO

Era una tarde de noviembre de 1935, y San Antonio Huista era un pueblo pequeño y  sereno.

Cualquier suceso, corría como pólvora…

El viento soplaba. Los niños volaban barriletes, los cuales  jugueteaban con las nubes que ornaban el límpido cielo.

-¡Mirá ese extraño viejito-, gritó Manuel, que había soltado su multicolor barrilete.

Y todos vieron al anciano que, bordón en mano, caminaba, llevando a cuestas el peso de siglos.

-Nunca lo he visto aquí-, argumentó Juan Mérida Rodríguez, quien, muchos años después, contraería nupcias con Ana Olimpia Taracena Rojas.

Y Severo, hermano de Juan, aseguró que a veces “Dios se convierte en anciano pobre para visitar a la gente, y poner a prueba su amor al prójimo”.

El aludido personaje detuvo su marcha frente a la casa de doña Tonita, y tocó a la puerta.

Ella abrió, y los niños que habían soltado sus barriletes, seguían con la mirada, la escena, no muy común en el pueblo.

-Señora-, dijo el anciano, vengo de muy lejos y tengo sed y hambre. ¿Puede darme algo, para apagar mi sed y mitigar mi hambre?


Y doña Tonita, que era poseída por algo inexplicable, por un júbilo indescriptible, le respondió:

-Abuelo, pase adelante, con todo mi corazón le daré de comer y de beber.

El abuelo entró. Se sentó, mientras doña Tonita fue a la cocina a traerle un plato con frijoles y una taza de café.

-Vamos a ver-, dijo Luis, uno de los chicos.

Y fueron.

Cuando entraron, no había nadie.

Doña Tonita, que regresaba de la cocina, al percatarse de la presencia de los niños y de la ausencia del anciano, interrogó a los chiquillos:

-¿Qué se hizo el viejito?

-Desapareció, respondieron, extrañados.


Y doña Tonita y los niños supieron que Dios, convertido en un anciano, les había visitado.



FUENTE: RELATOS TONECOS
Elder Exvedi Morales Mérida
Guatemala, 1997


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